lunes, 14 de enero de 2013

LAS HUELGAS DE CANANEA Y RIO BLANCO Y SU INFLUENCIA PARA EL ESTALLIDO DE LA REVOLUCIÓN



LAS HUELGAS DE CANANEA Y RIO BLANCO Y SU INFLUENCIA PARA EL ESTALLIDO DE LA REVOLUCIÓN

A principios del siglo XX dos huelgas de extraordinaria importancia marcaron la historia del origen del movimiento obrero mexicano. Durante la Dictadura Porfirista se prohibió a los trabajadores que formaran organizaciones o iniciaran cualquier revuelta o manifestación para defender sus derechos laborales, castigándose con multas e inclusive prisión, a quienes desobedecieran. No obstante esta prohibición en junio de 1906, en el estado de Sonora, trabajadores de las Minas de Cananea hicieron estallar una huelga por salarios más altos y trato igualitario para trabajadores mexicanos, que en comparación con los empleados norteamericanos padecían discriminación. Varios trabajadores murieron y otros fueron heridos.
La noche del primero de junio de 1906, la población de Cananea, Sonora se conmovió profundamente a consecuencia de un suceso desconocido hasta entonces en los anales del Gobierno del General Porfirio Díaz. Cerca de dos mil trabajadores de la Green Consolidated Mining Company, inconformes porque sus salarios eran menores que los que devengaban sus compañeros norteamericanos, al recibir la negativa de la empresa de aumentárselos, decidieron ir a la huelga. Abandonando sus labores se dirigieron a las oficinas de negociación a invitar a los empleados a que secundaran su movimiento, encabezados por los trabajadores Juan José Ríos, Manuel M. Dieguez, Esteban Vaca Calderón, entre otros, pero al llegar a la maderera en donde la mayor parte de los trabajadores eran yanquis, fueron recibidos con una descarga de fusilaría que mato a dos huelguistas e hirió a otros más.
Ante aquella cobarde agresión los obreros repelieron el feroz ataque con piedras y mataron a los hermanos Metcalf y a otro yanqui llamado Burt Bush.La mecha estaba prendida. Los demás norteamericanos se reunieron violentamente y viendo que los huelguistas estaban inermes, los persiguieron por las calles de la población obligándolos a buscar refugio en la sierra cercana. Sin embargo, los obreros en su precipitada fuga tuvieron tiempo para incendiar cinco depósitos de madera, un depósito de semillas, otro de forrajes y el edificio de la maderera. Enormes lenguas de fuego se levantaban hasta el cielo y pudieron verse perfectamente desde la vecina población de Douglas, Arizona, en donde creyeron que se trataba de una catástrofe de otra índole.
El día 2 de Junio el cónsul de Estados Unidos en Cananea pidió ayuda a su país, e inmediatamente yanquis armados persiguieron a los huelguistas. El gobernador Rafael Izabal y el general Luis E. Torres, difícilmente lograron establecer el orden.
El día 3 la población se encontraba bajo la ley marcial, el saldo trágico había sido de 23 muertos y 22 heridos de ambas partes, y fueron aprehendidos más de 50 individuos a quienes se acuso de ser los agitadores del movimiento y entre los que se encontraban Calderón, Diéguez, José María Ibarra, Javier Huitemea (Buitimea?) entre otros, los que fueron enviados inmediatamente a las mazmorras de San Juan de Ulúa.
El día 4 se soluciono el movimiento y se reanudaron los trabajos, faltando muchos huelguistas que habían huido temiendo las represalias. En México los sucesos de Cananea eran el platillo del día y se desaprobaba que el Gobierno hubiera permitido la entrada al país de mercenarios norteamericanos para intervenir en un conflicto netamente nacional. Los periódicos de oposición editorializaban furiosamente y reprochaban al gobierno que tolerara la inmigración de norteamericanos, que solo venían a quitar el trabajo a nuestros obreros y a llenarlos de oprobio, y sugerían por primera vez que hicieran una reglamentación del trabajo en la República Mexicana. También se dijo en aquella ocasión que los sucesos de Cananea constituyeron el primer chispazo de la Revolución.
El 22 de junio de 1906, llego a México el gobernador de Sonora, Rafael Izabal, a responder de su actitud sobre la huelga de Cananea, se creyó que iba a ser procesado y que se haría justicia en tan sonado asunto, pero después de dos meses regreso a Sonora a seguir gobernando.
Con esta situación, al año siguiente otra importante huelga estalló. En enero de 1907, en la región de Orizaba, en el Estado de Veracruz, trabajadores de las fábricas textiles de Río Blanco se pusieron en huelga por las malas condiciones de trabajo a que eran sometidos, entre las que se contaban jornadas de 12 horas, salarios sometidos a multas y control sobre las actividades que realizaban los trabajadores. El resultado fue un importante número de heridos y muertos.
Los abusos de las tiendas de raya y las casas de empeño, los exiguos salarios, la discriminación y despotismo con que eran tratados los obreros, las multas y prohibiciones establecidas por los patrones, fueron causas que originaron el movimiento obrero en Río Blanco. Además de una ley de principios de Diciembre de 1906, decretada por los empresarios de la industria textil del área Puebla-Tlaxcala,  implantando un nuevo reglamento de trabajo que establecía la jornada de 14 horas.
Debido a las condiciones de explotación que sufrían los obreros, en Orizaba, Veracruz se organizaron integrando un grupo que se denominó "Círculo de Obreros Libres". Este Círculo estuvo dirigido por antiguos integrantes del Partido Liberal, en el que participaban los hermanos Flores Magón. Sus objetivos consistían en oponerse a los abusos del capitalismo, en luchar contra la dictadura y en ayudar a quienes eran perseguidos o encarcelados. Al Círculo de Obreros Libres se unieron los trabajadores textiles de la región de Puebla y del centro de Veracruz con la finalidad de lanzarse a la huelga.
Como consecuencia de la huelga iniciada el 03 de diciembre de 1906 y en la que participaban más de 6 mil trabajadores, las condiciones de los obreros de Santa Rosa, Orizaba y los de Río Blanco se tornaron más difíciles. En busca de una solución, los obreros nombraron como árbitro de la problemática suscitada al presidente Porfirio Díaz, cuyo fallo fue en contra de las demandas planteadas y al no obtener una respuesta favorable, el conflicto creció y los trabajadores decidieron continuar la huelga.
En la mañana del 07 de enero de 1907, los obreros se presentaron frente al edificio de la fábrica sin que entraran a trabajar. Un empleado de la tienda de raya dio muerte a uno de los huelguistas y la reacción de los obreros fue atacar con piedras la llamada "Casa Azul" y, amotinados, saquearon la tienda de raya dando muerte a los dependientes. A las 9 de la mañana llegaron fuerzas del 13° Batallón, dispararon contra la multitud y mataron a 17 obreros e hirieron a 80. Los huelguistas marcharon entonces a Santa Rosa y Nogales donde saquearon establecimientos comerciales. En la tarde, regresaron a Río Blanco, se apoderaron de armas en las casas de empeño y llegaron a dominar en combate con los federales algunas estaciones ferroviarias entre Orizaba y Maltrata. Esta ciudad estaba protegida por 800 infantes, 60 rurales y 150 policías, y se habían movilizado contra los obreros los batallones 12, 13, 17 y 24.
Al terminar ese día, había 200 detenidos en la fábrica de Río Blanco, a muchos de los cuales se les fusiló ahí mismo. Veinticuatro horas después eran ya 140 los trabajadores muertos. El pronunciamiento de Río Blanco, al igual que el de Cananea, en 1906, fue reprimido por las autoridades. Sofocada la huelga fueron fusilados los dirigentes. 
Las fábricas de Río Blanco, Nogales, Santa Rosa, El Yute y Cerritos quedaron custodiados por el Ejercito, y centenares de obreros fueron desterrados a Valle Nacional y a Quintana Roo. Así, condiciones infrahumanas de trabajo, discriminación, bajos salarios y maltrato, llevan a que los ideales de los liberales encuentran un campo propicio para buscar la unión de los obreros en contra del injusto sistema laboral. Una vez reprimidos los dos levantamientos, la sociedad mexicana vera el tipo de régimen que gobernaba y apoyaran veladamente a los obreros. Simpatizando con su causa y al momento de iniciarse el movimiento maderista los obreros buscaran apoyar un gobierno nuevo que fuera justo para con los trabajadores.

El liberalismo y su impacto en la Revolución Mexicana



El liberalismo y su impacto en la Revolución Mexicana
La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierran la tierra y el mar: por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida
Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616) Escritor español.

La frase con que he iniciado este artículo refleja una percepción aceptada por todos de lo valioso de la libertad. Porque es de libertad de lo que hablamos cuando nos referimos al liberalismo como concepto político-filosófico que impacta a la Revolución Mexicana.
La revolución fue la fuerza de las masas populares desbocadas contra la falta de justicia y libertad dentro del sistema dictatorial porfirista. Sin embargo, no fue un movimiento carente de proyecto.
La Revolución de México se deseo y se pensó antes de comenzarse. Se deseo, pensó y discutió de años atrás a 1910. Se pensó entre las clases medias de profesores, periodistas, abogados, comerciantes en pequeño y todo ciudadano consciente de la dramática realidad del país como los sindicatos de obreros. Todas sus discusiones se animaban del antiguo espíritu del liberalismo político que venía del republicanismo en tiempos de Juárez y que la dictadura de Díaz había acallado, que nunca asesinado pues implicaba destruir a toda la generación juarista y aun los ideales más profundos de la sociedad mexicana del siglo XIX.
Y el liberalismo de ese siglo giraban en torno a la los derechos humanos de pensamiento, expresión y asociación. Pugnaba por un estado de derecho con separación efectiva de poderes; legislativo, ejecutivo y judicial. Por el respeto a los credos religiosos pero el estado laico ante todo. Por la igualdad jurídica entre los nacidos y habitantes de nuestro amado país. Por el derecho de los ciudadanos de elegir a sus gobierno. Y todo lo anterior respaldado por una Constitución benevolente, protectora y justa para todos los mexicanos.
Sin embargo, el México porfirista negaba el poder pensar ideas contrarias al régimen, expresarlas por medios escritos o reunirse en partidos políticos contrarios al oficial encabezado por el mismo Díaz. El estado estaba centralizado en un solo poder; el Ejecutivo en la figura del dictador, mientras el legislativo y el judicial eran lacayos incondicionales de las ordenes del presidente y sus secuaces. Puntualicemos aquí que la justicia la impartían los más encumbrados personajes porfiristas quienes eran dueños de vidas y honras dentro de las haciendas o fabricas de sus propiedades.
Pensar con un Estado laico era ridículo, las confesiones minoritarias religiosas eran permitidas a regañadientes por el sistema mientras los obispos y sacerdotes volvían a acumular inmensas cantidades de riqueza y a manejar ideológicamente a los mexicanos. Más irrisorio aún para el porfirismo era la igualdad jurídica de los nacidos y avecindados en México; los indígenas eran vistos como obstáculos al progreso y a la mayor parte de las comunidades se les arrebataban sus tierras, e incluso hubo grupos como los yaquis de Sonora a quienes se les extermino sistemáticamente al enviarlos como esclavos a Yucatán o a Valle Nacional Oaxaca.
En la dictadura de Díaz las clases sociales se habían recrudecido y marcado, mientras una pequeña elite nacional y extranjera disponía de todos los bienes, una mayoría de auténticos mexicanos no disponían de prácticamente nada. En las zonas industriales ganaba más un extranjero norteamericano o inglés, que un mexicano. Y la justicia se impartía siempre al beneficio del rico nacional o extranjero.
A principios del siglo XX, cuando la Iglesia y los arzobispos mostraban una fortaleza inusitada en México, los liberales herederos de la filosofía de las Leyes de Reforma formaran cerca de medio centenar de clubes liberales cuyos representantes se reúnen en San Luis Potosí para febrero de 1901 en un Congreso Liberal. Sabiendo que los ojos y oídos de Díaz les vigilaban de cerca, los más grandes representantes del liberalismo mexicano; Camilo Arriaga, Juan Sarabia, Antonio Díaz Soto y Gama, Librado Rivera y otros más, comenzaron con críticas al clericalismo y denuncias hacia los jefes políticos representantes menores del sistema dictatorial. Fue entonces cuando se dejo oír la oratoria virulenta y directa del joven Ricardo Flores Magón quien denuncio públicamente la concupiscencia del dictador con todos y cada uno de sus secuaces llamados jefes políticos, diputados, gobernadores, jefes de policía, rurales y todo funcionario público.
Fue este entusiasta periodista y defensor de los derechos del pueblo, quien grito a viva voz el dolor del mexicano humilde, de ese sin oportunidades de mejora y desarrollo en la hacienda, la fabrica o la industria, condenado a la miseria, la desesperación y el hambre. Su arriesgada y valiente participación lo llevara a la cárcel a él y a sus hermanos por ser críticos sistemáticos de la Dictadura y editores de periódicos de tendencia liberal. Ni la cárcel ni la persecución en su contra lo harán claudicar a sus ideas, como refleja el hecho que en febrero de 1903, aniversario de la Constitución de 1857, una manta gigante cubrió las instalaciones del periódico “El hijo del Ahuizote” que él escribía, con la foto de Benito Juárez y la leyenda provocativa “La Constitución ha muerto”.
Todo lo anterior porque los nobles artículos de la Carta Magna habían sido mancilladas en prácticamente todos sus puntos por el dictador mexicano que un día, hacia casi medio siglo la había apoyado. Desde el fin del Congreso Liberal hasta 1905, la persecución de estos valientes hombres fue la característica de Porfirio Díaz, por lo que la mayoría de ellos, sin garantía de libertad política, y aun de respeto a sus propiedades y vidas, huyen del país hacia los Estados Unidos. Tanta fue la represión de la dictadura, que fue necesario que los emigrados liberales fundaran el Partido Liberal Mexicano en San Luis Missouri, E. U para septiembre de 1905.
Pero ¿cómo comunicar los ideales del liberalismo de estos hombres de clase media a las bases populares del pueblo mexicano?, ¿cómo trasmitir las ideas a un pueblo que no sabía leer ni escribir?. Fue gracias a los estudiantes mexicanos y a todo habilitado en la lecto escritura, que, a riesgo de su vida misma leían para el pueblo los periódicos y panfletos de los liberales; Regeneración, El hijo de Ahuizote, Libertad y trabajo, Punto Rojo y otros medios de comunicación masiva, así como el programa del Partido Liberal Mexicano. Se leyeron en mercado populares, en pulquerías, bajo frondosos árboles dentro de las haciendas, frente a las escuelas, atrios de los templos, tiendas de las fabricas y todo lugar donde un mexicano lector tuviera confianza bastante para trasmitir la luz de la justicia y le liberalismo al sufrido pueblo mexicano.
Gracias a esas lecturas y a las caricaturas políticas que educaban las mentes de los no lectores, así como la injusticia y la vejación social palpable en el ambiente, que los liberales de Missouri harán un llamado a las armas en contra de Porfirio Díaz. Y su llamado encontró eco en cientos de mexicanos que se organizaron secretamente para derrocar este gobierno injusto. Pero los planes se supieron, los implicados se apresaron y para 1906 solo se levantaron algunos liberales en Acayucan Veracruz y en Jiménez Coahuila, estos que no fueron abortados por los secuaces del régimen, fueron acallados a fuego y sangre. 
Sin embargo, el liberalismo predicado por estos hombres, influirá en las huelgas de Cananea, Rio Blanco, y en prácticamente todo movimiento obrero y campesino de esos años. Por eso, México se encontraba deseoso de un cambio cuando para 1909 aparece en el horizonte político un hombre que hacía de la no reelección su bandera: Francisco I. Madero, y se unen a sus  filas quienes buscaban un cambio político y social en México. Los liberales fragmentados luego de su intento de revolución armada, volverán a reunirse en pro de la candidatura de Madero, para, cuando ven frustradas sus esperanzas de un cambio electoral pacifico, se irán a campos y ciudades para arrebatar por la fuerza, los derechos negados durante la paz de Porfirio Díaz.



Factores que determinaron la consumación de la Independencia de México



FACTORES QUE DETERMINARON LA CONSUMACIÓN
DE LA INDEPENDENCIA DE MÉXICO

Una vez iniciado el movimiento de independencia con el grito de Dolores, se pasaran por tres etapas; la Inicial encabezada por Hidalgo de carácter autonomista, las campañas de Morelos, y a la muerte del mismo; la Resistencia encabezada por Vicente Guerrero en las montañas del sur.
A la muerte de Morelos muchos insurgentes desertaron y aceptaron el indulto del gobierno para deponer las armas, unos pocos mantendrán mediante la guerra de guerrillas la lucha por la Independencia. Así, para 1918 parecía que la guerra se había terminado con la derrota de los insurgentes, mas el empecinamiento de los guerrilleros combatientes mantenía viva la llama de la libertad.
Las causas de la consumación de la Independencia serian las siguientes:

a)      Constitución de Cádiz: Secuestrado Fernando VII en Francia, los españoles se
arrojaron sobre el invasor francés y a falta de rey legítimo, desconocieron al impuesto Pepe Botella y comenzaron a gobernarse solos. Cada ciudad importante formo una Junta Regional regida por una asamblea de ciudadanos. Más tarde en España surge la Junta Suprema que conto con la participación de los delegados de esas juntas regionales, dando forma a una especie de Congreso Español.
Estas juntas estuvieron dominadas por las ideas liberales de mayor participación social en el gobierno, libertades individuales y civiles, y la protección de una Constitución para los ciudadanos. Luchando contra el invasor francés, la Junta Suprema ira siendo acorralada hacia el sur de la península hasta asentarse en el puerto de Cádiz. En la mencionada ciudad, hacia septiembre de 1810 empezaron las sesiones de las Cortes que comenzaron a perfilar las leyes de esta Constitución que se termino y juro en 1812.
Durante este año de 1812, por primera vez los criollos americanos fueron escuchados y tomados en cuenta (7 criollos fueron de Nueva España). Aun cuando su programa liberal de los Diputados americanos como integrar a castas e indios como ciudadanos del imperio no se concreto, en general se obtuvo reducir el poder del rey, proclamo la soberanía popular, otorgo libertad de expresión y prensa y abolió la Inquisición.
Aquí en México, el gobierno virreinal procedió a la división de las regiones para nombrar diputaciones de los representantes de la Colonia en las Cortes de Cádiz. Fueron ellos los que al regresar a México notificaron a la población los resultados del Congreso suscitando reacciones encontradas. Por un lado los criollos realistas que vieron mermado el poder de la iglesia en esta Constitución y la encontraron peligrosa a sus intereses, y por otros lado los criollos insurgentes que la encontraron de su agrado por los muchos puntos que favorecían a la sociedad. En México se juro la Constitución mas nunca se puso en práctica por el ambiente de guerra que dominaba. Este documento dio pie e inspiro a Morelos y a los insurgentes para crear la Constitución de Apatzingan que se ubicaba mejor para la realidad novohispana.

b)      El absolutismo: Cuando se retiran los francés de España regresa Fernando VII
de Francia en marzo de 1814, y contrario a lo que pensaban los españoles liberales, en su entronización de mayo del mismo año, anula y desconoce a la Constitución de Cádiz y reinstaura a la Inquisición y al absolutismo para perseguir masivamente a los liberales españoles. En México los criollos realistas celebran, pues la Constitución de Cádiz les parecía afectaban sus intereses, y continuaron las formas de gobierno de igual manera a como estaban antes del levantamiento de Hidalgo.

c)      La Restauración de la Constitución de Cádiz: Los liberales en España habían
sido casi exterminados, pero las injusticas del absolutismo llevaron a que 1820 fuera escenario de levantamientos populares violentos solicitando la restitución de la Constitución de Cádiz, el movimiento tomo tal fuerza de Fernando VII tuvo que jurarla oficialmente en marzo de 1820. Otra vez se limitaron sus poderes y redujeron la influencia del Clero. De México son enviados nuevamente diputados representantes para la reinstalación de las Cortes.

d)     La Conjura de la Profesa: Aquí los criollos realistas tenían prácticamente
controlada la situación de los insurgentes, ya solo quedaban algunos, particularmente uno de ellos: sucio, desarrapado y arrinconado en las montañas del sur; Vicente Guerrero. Pero cuando se enteran que en España nuevamente regia la constitución liberal y que el monarca había perdido sus poderes. Ven con extremo temor a perder sus privilegios. Los sacerdotes particularmente, verán con horror una constitución que limitaba a la institución eclesiástica.
Como un mal chiste del universo, nuevamente unos curas, ahora realistas, empiezan conjuras en la Iglesia de la Profesa en la Ciudad de México. Movimiento de origen ultraconservador que estuvo dirigido por el Doctor y Canónigo Matías Monteagudo (Director de la Casa de Ejercicios de La Profesa y consultor de la Inquisición mexicana), el antiguo inquisidor Tirado, el Presidente de la Audiencia Miguel Bataller y Agustín de Iturbide. Es decir, todos aquellos que persiguieron a Hidalgo y a Morelos, hoy hacían suya la bandera de la Independencia (Se piensa incluso que acudió también el Virrey Apodaca). De esas reuniones obtienen la idea de independizar a México de la España controlada ahora por liberales, y deseosos de continuar las cosas tal como eran, acuerdan separar a México e invitar a Fernando VII a instalarse en Nueva España para de ahí controlar el Imperio español de forma absoluta.
Nombran al caudillo realista Agustín de Iturbide para ir a las montañas y exterminar al último bastión insurgente, pues así controlarían el movimiento independentista para gobernar ahora ellos, pero sin ceder al pueblo algún tipo de privilegio. Agustín de Iturbide va a las montañas del Sur, pero no puede vencer a Guerrero pues su táctica de guerrillas le hacía invencible en esas regiones escarpadas. Entonces decide convencer al caudillo a deponer las armas, para ello lo contacta y juntos en Iguala acuerdan que lucharían por independizar México de España. El gobierno sería una monarquía moderada cuya corona seria ofrecida a Fernando VII o en su defecto a otro príncipe europeo. Las clasificaciones étnicas de los habitantes del país serian abolidas y establecían a la religión católica como la única del país.
Guerrero que ha estado combatiendo solo, ya sin apoyos reales para ganar una Independencia como la buscaba Morelos, acepta dichos acuerdos y juntos forman el ejercito Trigarante para defender la Religión, La Unión y la Independencia.

e)      Los tratados de Córdoba: El último representante del gobierno español en
Nueva España fue Juan O´Donoju, este, al ver que en toda Nueva España se deseaba ya esta posibilidad de independizarse, y que en realidad significaba la posibilidad de que los reyes españoles siguieran conservando su imperio solo cambiando la sede de Madrid a México, decide aceptar dichos tratados y los firma en agosto de 1821 en Córdoba Veracruz.

De tal modo al mes siguiente, el 27 de septiembre, entraba a México el Ejercito Trigarante encabezado por Iturbide, quien, con una junta de notables, al día siguiente; 28, hacían el Acta de Independencia del Imperio Mexicano. Este documento sin embargo, establecía un Imperio ofrecido a Fernando VII y a cambio de pequeñas concesiones al pueblo novohispano, obtenía que las cosas continuaran tal como estaban antes de Miguel Hidalgo, y estaba muy lejos de los ideales igualitarios de Morelos, antes bien, estampan al pie del documento las firmas de los hombres notables novohispanos, todos ellos antiguos realistas y asesinos de insurgentes, y que en ese día tomaban para sí el control del naciente país.