LAS
HUELGAS DE CANANEA Y RIO BLANCO Y SU INFLUENCIA PARA EL ESTALLIDO DE LA
REVOLUCIÓN
A principios del siglo XX dos huelgas de extraordinaria
importancia marcaron la historia del origen del movimiento obrero mexicano.
Durante la Dictadura Porfirista se prohibió a los trabajadores que formaran
organizaciones o iniciaran cualquier revuelta o manifestación para defender sus
derechos laborales, castigándose con multas e inclusive prisión, a quienes
desobedecieran. No obstante esta prohibición en junio de 1906, en el estado de
Sonora, trabajadores de las Minas de Cananea hicieron estallar una huelga por
salarios más altos y trato igualitario para trabajadores mexicanos, que en
comparación con los empleados norteamericanos padecían discriminación. Varios
trabajadores murieron y otros fueron heridos.
La noche del primero de junio de 1906, la población de
Cananea, Sonora se conmovió profundamente a consecuencia de un suceso
desconocido hasta entonces en los anales del Gobierno del General Porfirio
Díaz. Cerca de dos mil trabajadores de la Green Consolidated Mining Company,
inconformes porque sus salarios eran menores que los que devengaban sus
compañeros norteamericanos, al recibir la negativa de la empresa de
aumentárselos, decidieron ir a la huelga. Abandonando sus labores se dirigieron
a las oficinas de negociación a invitar a los empleados a que secundaran su
movimiento, encabezados por los trabajadores Juan José Ríos, Manuel M. Dieguez,
Esteban Vaca Calderón, entre otros, pero al llegar a la maderera en donde la mayor
parte de los trabajadores eran yanquis, fueron recibidos con una descarga de
fusilaría que mato a dos huelguistas e hirió a otros más.
Ante aquella cobarde agresión los obreros repelieron el
feroz ataque con piedras y mataron a los hermanos Metcalf y a otro yanqui
llamado Burt Bush.La mecha estaba prendida. Los demás norteamericanos se
reunieron violentamente y viendo que los huelguistas estaban inermes, los
persiguieron por las calles de la población obligándolos a buscar refugio en la
sierra cercana. Sin embargo, los obreros en su precipitada fuga tuvieron tiempo
para incendiar cinco depósitos de madera, un depósito de semillas, otro de
forrajes y el edificio de la maderera. Enormes lenguas de fuego se levantaban
hasta el cielo y pudieron verse perfectamente desde la vecina población de
Douglas, Arizona, en donde creyeron que se trataba de una catástrofe de otra
índole.
El día 2 de Junio el cónsul de Estados Unidos en Cananea
pidió ayuda a su país, e inmediatamente yanquis armados persiguieron a los huelguistas.
El gobernador Rafael Izabal y el general Luis E. Torres, difícilmente lograron
establecer el orden.
El día 3 la población se encontraba bajo la ley marcial, el
saldo trágico había sido de 23 muertos y 22 heridos de ambas partes, y fueron
aprehendidos más de 50 individuos a quienes se acuso de ser los agitadores del
movimiento y entre los que se encontraban Calderón, Diéguez, José María Ibarra,
Javier Huitemea (Buitimea?) entre otros, los que fueron enviados inmediatamente
a las mazmorras de San Juan de Ulúa.
El día 4 se soluciono el movimiento y se reanudaron los
trabajos, faltando muchos huelguistas que habían huido temiendo las
represalias. En México los sucesos de Cananea eran el platillo del día y se
desaprobaba que el Gobierno hubiera permitido la entrada al país de mercenarios
norteamericanos para intervenir en un conflicto netamente nacional. Los
periódicos de oposición editorializaban furiosamente y reprochaban al gobierno
que tolerara la inmigración de norteamericanos, que solo venían a quitar el
trabajo a nuestros obreros y a llenarlos de oprobio, y sugerían por primera vez
que hicieran una reglamentación del trabajo en la República Mexicana. También
se dijo en aquella ocasión que los sucesos de Cananea constituyeron el primer
chispazo de la Revolución.
El 22 de junio de 1906, llego a México el gobernador de
Sonora, Rafael Izabal, a responder de su actitud sobre la huelga de Cananea, se
creyó que iba a ser procesado y que se haría justicia en tan sonado asunto,
pero después de dos meses regreso a Sonora a seguir gobernando.
Con esta situación, al año siguiente otra importante huelga
estalló. En enero de 1907, en la región de Orizaba, en el Estado de Veracruz,
trabajadores de las fábricas textiles de Río Blanco se pusieron en huelga por
las malas condiciones de trabajo a que eran sometidos, entre las que se
contaban jornadas de 12 horas, salarios sometidos a multas y control sobre las
actividades que realizaban los trabajadores. El resultado fue un importante
número de heridos y muertos.
Los abusos de las tiendas de raya y las casas de empeño, los
exiguos salarios, la discriminación y despotismo con que eran tratados los
obreros, las multas y prohibiciones establecidas por los patrones, fueron
causas que originaron el movimiento obrero en Río Blanco. Además de una ley de
principios de Diciembre de 1906, decretada por los empresarios de la industria
textil del área Puebla-Tlaxcala, implantando un nuevo reglamento de trabajo que
establecía la jornada de 14 horas.
Debido a las condiciones de explotación que sufrían los
obreros, en Orizaba, Veracruz se organizaron integrando un grupo que se
denominó "Círculo de Obreros Libres". Este Círculo estuvo dirigido
por antiguos integrantes del Partido Liberal, en el que participaban los hermanos
Flores Magón. Sus objetivos consistían en oponerse a los abusos del
capitalismo, en luchar contra la dictadura y en ayudar a quienes eran
perseguidos o encarcelados. Al Círculo de Obreros Libres se unieron los
trabajadores textiles de la región de Puebla y del centro de Veracruz con la
finalidad de lanzarse a la huelga.
Como consecuencia de la huelga iniciada el 03 de diciembre
de 1906 y en la que participaban más de 6 mil trabajadores, las condiciones de
los obreros de Santa Rosa, Orizaba y los de Río Blanco se tornaron más
difíciles. En busca de una solución, los obreros nombraron como árbitro de la
problemática suscitada al presidente Porfirio Díaz, cuyo fallo fue en contra de
las demandas planteadas y al no obtener una respuesta favorable, el conflicto
creció y los trabajadores decidieron continuar la huelga.
En la mañana del 07 de enero de 1907, los obreros se
presentaron frente al edificio de la fábrica sin que entraran a trabajar. Un
empleado de la tienda de raya dio muerte a uno de los huelguistas y la reacción
de los obreros fue atacar con piedras la llamada "Casa Azul" y,
amotinados, saquearon la tienda de raya dando muerte a los dependientes. A las
9 de la mañana llegaron fuerzas del 13° Batallón, dispararon contra la multitud
y mataron a 17 obreros e hirieron a 80. Los huelguistas marcharon entonces a
Santa Rosa y Nogales donde saquearon establecimientos comerciales. En la tarde,
regresaron a Río Blanco, se apoderaron de armas en las casas de empeño y
llegaron a dominar en combate con los federales algunas estaciones ferroviarias
entre Orizaba y Maltrata. Esta ciudad estaba protegida por 800 infantes, 60
rurales y 150 policías, y se habían movilizado contra los obreros los
batallones 12, 13, 17 y 24.
Al terminar ese día, había 200 detenidos en la fábrica de
Río Blanco, a muchos de los cuales se les fusiló ahí mismo. Veinticuatro horas
después eran ya 140 los trabajadores muertos. El pronunciamiento de Río Blanco,
al igual que el de Cananea, en 1906, fue reprimido por las autoridades.
Sofocada la huelga fueron fusilados los dirigentes.
Las fábricas de Río Blanco, Nogales, Santa Rosa,
El Yute y Cerritos quedaron custodiados por el Ejercito, y centenares de
obreros fueron desterrados a Valle Nacional y a Quintana Roo. Así, condiciones
infrahumanas de trabajo, discriminación, bajos salarios y maltrato, llevan a
que los ideales de los liberales encuentran un campo propicio para buscar la
unión de los obreros en contra del injusto sistema laboral. Una vez reprimidos
los dos levantamientos, la sociedad mexicana vera el tipo de régimen que
gobernaba y apoyaran veladamente a los obreros. Simpatizando con su causa y al
momento de iniciarse el movimiento maderista los obreros buscaran apoyar un
gobierno nuevo que fuera justo para con los trabajadores.
